Juan Cameron
La Balada del Viejo Submarino
Juan Cameron
(Valparaíso, 1947). Además de sus reconocidos poemarios Perro de Circo (1979), Cámara Oscura (1985), La pasión según Dick Tracy (2017) y Poemas de Autoayuda (2020), ha publicado fuera de Chile Video Clip, Bikupa, Estocolmo, Suecia, 1989, Como un ave migratoria en la jaula de Fénix, Rusadir, Melilla, España, 1992, Visión de los ciclistas y otros textos, Villanueva de La Cañada, Madrid, 1998, Treinta poemas para leer antes del último jueves, Ed. Costa Rica, 2007, Invocations to Pincoya in the country of rain, Cold Hub Press, Gobernor’s Bay, Nueva Zelandia 2011, Last night the war ended, Cold Hub Press, 2011,Ciudadano discontinuado, Ed. Calygramma, México, 2013, Bitácora y otras cuestiones, El ángel editor, Quito, Ecuador, 2014, Fragmentos de un cuaderno con vista al mar, Salamanca, España, 2015 y La balada del viejo submarino, Ed Primavera poética, Lima, Perú 2024. Algunas de sus antologías son Si regreso/ If I go back, Trad. Cola Franzen, Cross.Cultural Com., N.Y., 1993, 50 poemas, Casa de la Poesía, San José, Costa Rica, 2007, Obra Extranjera, Editorial Puerto Alegre, Valparaíso, 2011, Last night the war ended, Cold Hub Press, Gobernor’s Bay, Nueva Zelandia, 2011, So we lost Paradise/Selected Poems, trad. C. Franzen, Cold Hub Press, N. Zealand, 2013, Comme une bicyclette a l’air libre, Trad G. Maggi, Kaïros Poésie, Nancy, Francia, 2014, Algunos poemas, Colección Primavera Poética, Lima, 2015, Poemas desde el Andén, Ediciones Universidad de Valparaíso, 2016 y Antología, Universidad Nacional de Córdoba,
Juan Cameron: Un poeta importante en la poesía chilena
Me sorprende que Juan Cameron no sea un poeta más reconocido y valorado, especialmente desde que leí Jugar con la palabra a principios del siglo XXI. Su maestría y oficio son incuestionables, algo que quedó claro para mí desde que regresó a Chile después del exilio. No entiendo cómo un poeta de su categoría no ocupa un lugar más central en la literatura chilena, con méritos más que suficientes para haber ganado el Premio Nacional de Literatura o incluso el Premio Cervantes.
Sé que muchos de mis colegas apenas lo leen, abrumados por sus propias obras y ensimismados en su ego. Pero ya es hora de reconocer su aporte. Quizás sea el carácter de Juan, moldeado por las voces poéticas audaces y críticas del siglo pasado, lo que lo mantiene alejado de la poesía edulcorada y superficial de hoy. Su autocrítica y su vasto conocimiento literario lo hacen desconfiar de las modas buenistas y cínicas que predominan en el panorama actual, donde muchos confunden el gato por liebre. Esto, sin duda, genera antipatía entre los falsos profetas y los mediocres que prefieren ignorarlo antes que reconocer su tremendo legado.
La balada: Una forma poética con historia
La Real Academia Española define la balada como una forma de canto cortesano que surgió al final de la Edad Media en Europa, alrededor del siglo XIV. En ese momento, la poesía se disoció de la música, pero la musicalidad se mantuvo en la escritura misma del poema. La balada se caracteriza por repetir un estribillo al final de cada tres estrofas, utilizando versos octosílabos con rimas cruzadas. Tradicionalmente, las baladas medievales comenzaban con la palabra «Príncipe», aunque no debe confundirse con la balada romántica posterior, que adoptó un tono más amoroso.
La Balada del viejo Submarino: Un viaje poético
Juan Cameron, poeta y escritor ampliamente conocido, nos presenta La Balada del viejo Submarino, un libro que navega y se sumerge en aguas profundas, tanto literarias como emocionales. Desde los primeros versos, el autor nos invita a leer entre líneas: «llegué con estos ojos para leer entrelíneas…». Este verso parece presagiar el leitmotiv de su obra: un viaje hacia el olvido y la memoria.
El libro está dividido en tres partes: Los cuentos del lobo, El discurso del francotirador y La Urdimbre y la Peste. En cada una de ellas, Cameron utiliza la balada como forma de expresión, recordándonos que, como él mismo parafrasea, «se olvide todo olvido, así como la vida olvida». El tema recurrente es el adiós a las cosas tomadas y olvidadas, un canto que debe olvidarse a sí mismo, incluso el gesto de las mareas que el poeta observa desde su casa en Valparaíso.
El olvido como eje central
En el segundo capítulo, Cameron escribe: «en las mejores fotos de familia no figuro, no me hallarán, no seré reconocido». Aquí, el autor no teme al olvido en sí, sino a ser olvidado por aquellos que ya no podrán recordarlo. Este miedo a desaparecer de la memoria colectiva es un tema que atraviesa toda la obra, reflejando una lucha constante contra el Alzheimer, tanto literal como metafórico.
Su poesía nos introduce en lo anecdótico, lo popular, lo discursivo y la crítica social. La Balada del viejo Submarino es, en esencia, un homenaje a lo que se pierde, pero también un intento de preservar lo que aún puede ser recordado. Como el mítico «submarino Flash» que reposa en el fondo de la bahía de Valparaíso, esta obra se sumerge en el inconsciente colectivo de sus habitantes.
Un libro que celebra la poesía chilena
La Balada del viejo Submarino no es solo un libro; es una celebración de la poesía chilena y su lugar en el contexto hispanoamericano. Gracias a esta obra, la solidez de la producción literaria de Cameron adquiere nuevos aires, reordenando el canon de su lectura y presentando poemas inéditos que enriquecen su legado.
Consultando archivos personales del poeta y revisando meticulosamente los fondos de la Biblioteca Nacional de Chile, este libro ha logrado lo que muchos consideraban imposible: ofrecer una obra extraordinaria, completa y colmada de poemas que confirman a Juan Cameron como uno de los autores más fundamentales de Chile en los siglos XX y XXI.
Conclusión: Un poeta que trasciende el olvido
Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que Juan Cameron ha alcanzado con este libro una especie de inmortalidad literaria. Su obra no solo resiste el paso del tiempo, sino que se renueva y se fortalece con cada lectura. La Balada del viejo Submarino es un canto a lo que no debe ser olvidado, un recordatorio de que algunas cosas, aunque parezcan perdidas, permanecen en la memoria colectiva.
Saludamos, entonces, esta balada que nos llega desde las profundidades, como un viejo submarino que emerge para recordarnos la importancia de no olvidar.

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