Desde pequeña tuve mucho tiempo para hacer dibujos en los cerros, disfrutando de la naturaleza, gozaba mis días desvariando sueños en mi mente infantil. La imaginación era una gran aliada en los andares traviesos dentro de un jardín extenso y privilegiado, mío no era, sin embargo, mío lo he sentido por siempre. La imaginación de los niños se expande ilimitadamente ya que aún no están bombardeados por creencias sociales, paradigmas insulsos, inclusive, por inquisiciones familiares.! ¡Su imaginación es libre de virus ¡Esa gran capacidad de imaginación asociada a la inherente seguridad infantil, aún sin intervencionismo, dice que, efectivamente, existen tantas combinaciones posibles para realizar nuestros proyectos, anhelos o bien sueños, en consecuencia, configurar, efectivamente, la expectativa de una nueva realidad posible y tangible es absolutamente afirmativa, siempre y cuando te lo propongas, perseverando en tu propósito: “reestructurar tus emociones y tus pensamientos”.