«Te lo quería contar» es la primera obra que sale a luz de su autor, el ingeniero Marcelo Astorga Rodríguez, quien hace gala de amena escritura y sensibilidad, nos va mostrando sus experiencias de vida desde su natal Sewell y sus vivencias en una narración que se entreteje con visos poéticos muy bien logrados. Marcelo Astorga después de este libro que nos quería contar… Nos deja con la expectativa de que nos cuente mucho más.
El libro está prologado por la destacada poeta Lorena Rioseco «Estamos ante un relato testimonial, escrito con la franqueza y la reflexión de la prosa, acercándonos a espacios vitales de búsqueda del sentido, del por qué y el para qué de este estar en la tierra. Marcelo Astorga nos advierte en sus primeras letras: La vida toca mi ventana con irracional roce/me susurra como río tronador e incansable (…) es así como este niño-mago nacido en Sewell sentencia: Tal vez a eso vine, a eso me trajeron a atravesar con fuerza ajena y poderosa la voz de los que cantan llantos a mi alrededor. Lorena Palacios da cuenta de este libro como un trabajo digno de considerar.
El libro está ilustrado por Henry Chicago-Mancilla, diseñador, ambos han coincidido con una casa de estudios común: la UTFSM, en su sede José Miguel Carrera, ambos «sansanos» y se han encontrado en esta vereda del camino.
Marcelo Astorga Rodríguez, aparece en este mundo un 24 agosto de 1968 en el campamento minero de Sewell en dónde nace y muere su arraigo por la montaña y aquella ciudad ya dormida. Hijo de profesor y de una madre “leona” con sus cachorros como lo describe frecuentemente. De profesión y formación técnica ingeniero de la Universidad Santa María. Sin embargo, de una tremenda vocación de escritor, más allá de todas las cosas. Desde sus primeros años de edad su escritorio fue el piso bajo su cama…De esas obras no hay publicaciones, no queda rastro por decisión propia. Sólo ahora, cuando ya pinta abundantes canas se atreve a dar un primer paso a compartir parte de su obra con los demás.
OTRO CAFÉ PENDIENTE
«Otro café pendiente», es el segundo título de este autor que nos entrega esta segunda obra, continuando el camino del pequeño niño y su mundo vertido en este libro, eco de un vasto universo literario. Es el testimonio de un hombre que ha transitado entre las montañas de su tierra y su memoria, deseando compartir sus relatos. Invita a reflexionar sobre la condición humana, analizando la lucha entre la desesperación y el anhelo de trascendencia. La narrativa se mueve en un tiempo ambiguo, donde el presente se funde con recuerdos, y el sujeto parece atrapado en un ciclo de búsqueda y sufrimiento. El autor, con su lenguaje intenso, crea una atmósfera de desesperanza y resistencia. La afirmación inicial de humildad, “Termino aquí, sin pretensiones humanas”, establece un tono sincero. El “niño-mago” simboliza la búsqueda de sentido y la fragilidad humana. La mención de “los vivos y los muertos” invita a reflexionar sobre la vida y la muerte, un conflicto que vivimos en cuerpo y alma. Imágenes como “la carne oculta” representan una lucha interna, con el ser deseando liberarse de sus miedos. La pregunta “¿Y si el todo, todo no lo fuera?” plantea dudas sobre la experiencia humana y la existencia de Dios, que se presenta como omnipresente pero ausente. Aun así, el “niño-mago” aparece como esperanza, sugiriendo que podemos trascender el sufrimiento. La exhortación a “levántate y camina que aún queda tiempo” insinúa que hay oportunidad incluso en la oscuridad. Astorga enfrenta el dilema de la vida: miedo, lucha y la inevitabilidad de la muerte. Aunque el libro no ofrece respuestas explícitas, plantea preguntas sobre la existencia y el propósito. Finalmente, el texto expresa resignación y liberación: “Ya eres por fin libre, pequeño humano.” A pesar de que el camino hacia la redención es incierto, sugiere una transformación que requiere aceptar la condición humana. Cargado de simbolismo, invita al lector a iniciar su búsqueda personal, recordándonos que la vida es un viaje que confronta la pregunta: ¿cómo hallar la libertad en lo que nos limita? Bienvenidos a la obra de Marcelo Astorga Rodríguez. Que su viaje resulte tan profundo como el de él. Juan Antonio Huesbe Editor AfterPoetry