Las Canciones del Guitarrero

RAMÓN DELFÍN AGUILAR BARRIENTOS

El Guitarrero. Un viaje desde las memorias y los sonidos australes

Ramón Aguilar Barrientos, “Moncho”, el “Guitarrero”, nuestro padre, es un cantautor del sur austral de Chile, nacido en el sacrificado Chiloé de los años 40 y forjado en los vientos duros de nuestra Patagonia magallánica. Vivió entre temporales, nevazones, fogones y radios locales, llevando su guitarra a las peñas, cantares vecinales, escuelas, a los aniversarios de sindicatos y de su querido Hospital Regional. Sus cantos siempre han tenido olor a mar y a tierra mojada, a humo de leña y a lana de oveja, a nieve, a petróleo. Sus letras hablaban de los cocineros de faena que hacían milagros con harina y agua, de pescadores que se lanzan a la aventura de pescar un pez, de ovejeros que dormían con los perros en medio de la pampa helada, de los petroleros del confín del mundo, de los suplementeros que llevaban noticias y esperanza bajo la escarcha matinal.

Durante mucho tiempo hemos sido muchos quienes admiramos la hondura de su arte. Al ir desempolvando sus cuadernos, digitalizando sus grabaciones, me di cuenta de que en cada canción había más que historias: había amor, nostalgia, resistencia y un abrazo constante a la vida simple y digna del sur.

Ramón Aguilar Ruiz

Ramón Aguilar Barrientos —»Moncho», el «Guitarrero»— no solo es un cantautor chileno. Es un cronista musical de la vida dura y hermosa del sur austral. Moldeado por los temporales de la Patagonia, su guitarra se convirtió en altavoz de historias que otros no contaban:

  • Los héroes cotidianos: Cocineros de faena, pescadores audaces, ovejeros abrazados a sus perros contra el frío, petroleros del fin del mundo.

  • Los escenarios olvidados: Peñas vecinales, radios locales, aniversarios de sindicatos, escuelas rurales, el querido Hospital Regional de Punta Arenas.

  • Las texturas del sur: Sus letras huelen a salitre, a lana chamuscada por el fogón, a diesel de embarcaciones y a esperanza repartida con los diarios de la mañana.

Un legado que resurge
Al digitalizar sus grabaciones y revisar sus cuadernos manuscritos, descubrimos que cada canción es un acto de resistencia: un tributo a la vida simple, pero digna de quienes habitan los confines. Moncho no solo cantaba sobre su gente; cantaba con su gente, desde las grietas de un territorio que enseña a sobrevivir con poesía.

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